Perros de servicio para niños con autismo (PSNA)


 

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Los perros de servicio para niños con autismo surgen con el objetivo de mejorar su calidad de vida, reducir comportamientos de peligro para su integridad física, mejorar la relación y la comunicación con sus padres y con el mundo exterior, reducir conductas de oposición, prevenir accidentes de tráfico, mejorar sus conductas de sueño y trabajar sobre la reducción de los niveles de ansiedad que implica este tipo de trastorno.

Todo ello se consigue a través de un entrenamiento exhaustivo de unas habilidades que el perro adquirirá para servir como ayuda técnica para su usuario.

 

¿Cuales son las habilidades específicas de este perro de servicio?

 

1. Control y anclaje ante comportamientos de fuga, lo cual aporta seguridad vial y mejora la calidad de vida de la familia al reducir el estrés

2. Marcar bordillos para evitar que se cruce la calle cuando hay riesgo.

3. A través de determinadas conductas del perro, entrenadas para cada usuario en concreto, se logran cambiar las conductas de oposición del niño, buscando que derive en un comportamiento alternativo y adecuado mejorando la autonomía y la interacción familiar.

4. La velocidad y tensión, consiste en la estimulación que el perro ofrece al acompañar al niño. Se favorece una deambulación rítmica y constante. El niño aprende a ir agarrado de un asa unida al peto del perro de servicio y además lleva un arnés que permite que el perro le bloquee en caso de fuga. De esta manera se trabaja la estimulación de la marcha y la integración sensorial.

5. Se trabajan diferentes posicionamientos para el trabajo de relajación en suelo y en la cama del niño para mejorar los patrones de sueño. El perro debe posicionarse de forma longitudinal al niño, de tal manera que ejerza algo de presión sobre el cuerpo del niño. La presión, la temperatura y la respiración del animal favorecen la reducción de la activación fisiológica.

6. Estimulación de intención comunicativa y conducta verbal. Cuando el animal se condiciona como un reforzador, el niño suele mostrar mayor intención comunicativa. Los perros son claros en su comunicación y no hacen tantas demandas.

 

¿Por qué integrar un perro en el proceso terapéutico?

 

La terapia asistida con animales aporta un elemento novedoso y llamativo a las sesiones de terapias tradicionales. Este elemento (el animal), tiene una funcionalidad clara en las intervenciones. Con él se puede facilitar la adquisición de nuevas conductas, ya sea porque las refuerza, porque las guía y apoya o porque las modela. Además el animal es un potente elicitador de emociones positivas. Básicamente lo que se busca es aumentar la motivación del paciente/usuario para que los objetivos establecidos en la terapia se alcancen con mayor efectividad y eficiencia.

Un profesional de Fundación Bocalán diseñará las sesiones de forma totalmente individualizada para intervenir a domicilio. Para aumentar la garantía de éxito y la generalización de los aprendizajes, se incluyen sesiones de entrenamiento para los padres.