Existen numerosos casos de individuos, de dos o de cuatro patas, que presentan una sorprendente pérdida de competencias o conductas supuestamente establecidas; situación frustrante para el entrenador y que en muchas ocasiones lleva a una conclusión tan poco concreta como un “desmoldeamiento” de la conducta, o incluso, la atribución de este hecho a algún trastorno desintegrativo, que si bien pudiera ser cierto, en muchos casos se trata de un cajón de sastre “pseudo biológico” donde incluimos a todo aquello que implica la pérdida de unas conductas adquiridas, por un motivo aparentemente desconocido para nosotros.

Me gustaría plantear una posibilidad que, entre otras, podría ser la causante de muchos de estos “desmoldeamientos “ ; un “elefante en la habitación” que cuesta ver, por muy evidente que parezca.

Tomemos las conductas denominadas “de acompañamiento” que se presentan muchas veces junto a la recepción del reforzador, comportamientos como aleteos en un niño con autismo, verbalizaciones, saltos en un perro o simplemente adoptar una posición para recibir el refuerzo como sentarse delante del entrenador.

Muchas veces, estas conductas son obviadas, ya que la contingencia establecida para el entrenador es : individuo ofrece la conducta deseada – yo entrego el refuerzo.
No tener en cuenta que, la conducta no se acaba cuando finaliza el objetivo buscado por el educador, sino cuando el refuerzo está en su fase consumatoria, lleva muchas veces a la entrega de un reforzador mientras se esta presentando, de forma paralela, una conducta de acompañamiento; conducta detonada posiblemente, por el estimulo puente que indica al individuo que va a recibir el refuerzo.

Por lo tanto, en la secuencia:  ED-realización de la conducta objetivo (conducta 1)-estímulo puente- conducta de acompañamiento (conducta 2)- recepción del estimulo apetitivo, resultan reforzadas las conductas 1 y 2 en igual medida.

En posteriores ensayos  entrenando otras conductas, es posible que se vuelva a presentar la mismas conductas de acompañamiento en la siguiente secuencia:

ED- Realización de conducta objetivo (conducta 3)-Estímulo puente- conducta de acompañamiento (conducta 2) – recepción del estimulo apetitivo y así sucesivamente en todos los ejercicios que se vayan entrenando

Tras un periodo mas o menos largo y el entrenamiento de diferentes conductas, podemos observar que hay una reducción drástica de las mismas, mientras la conducta 2 ( de acompañamiento ) ha crecido de manera exponencial.

Atendiendo a la lógica y siendo parsimoniosos, podemos intuir que, si en un diferentes contextos la conducta 2 (de acompañamiento) ha sido siempre reforzada, la comparación con el resto de conductas en numero de refuerzos resulta cada vez mas dispar, siendo evidentemente la conducta 2 la mas reforzada en el histórico de entrenamiento.

De manera futura, el reforzamiento de la conducta de acompañamiento hará, por respuesta alternativa, que desaparezcan las conductas entrenadas, presentándose tan solo esta conducta cualquier situación ( aleteos, verbalizaciones sin sentido , saltos, posición de sentado, etc.) adquiriendo la función de discriminativo múltiples estimulos que inicialmente fueron discriminativos de otras conductas .
En resumidas cuentas, podemos presenciar la destrucción de gran parte del aprendizaje por no observar y tener en cuenta la importancia de la conductas de acompañamiento y prestar especial cuidado a la hora de reforzarlas.