¿Que película prefieres ?

Continuando en la linea de analizar conductas y aquello que nosotros llamamos decisiones, quiero parar un momento por una situación cotidiana en la que queda muy claro el aumento del valor de un estímulo por una simple operación relacionada con la accesibilidad del reforzador.
Si bien, un refuerzo tiene la característica de aumentar la ocurrencia de una conducta; una de las características mas olvidadas es su condición de “estimulo restringido”; algo que, aunque de alguna manera, queda claro cuando explicamos las operaciones de establecimiento o establecimiento de operaciones ( a gusto del consumidor ), hay algunas sutilezas que nos permiten generar mejores instancias de trabajo.
Todo nos lleva a pensar que un estÍmulo para tener la posibilidad de ser un reforzador tiene que tener restringido el acceso al mismo.
 Si bien, cada vez que lanzamos un estimulo apetitivo como consecuencia de una conducta buscando una contingencia, estamos lanzando una hipótesis de refuerzo que solo se demuestra como tal, de forma empírica a través del aumento de la ocurrencia de una conducta; pienso que tan siquiera para considerar esa “hipótesis” la restricción del acceso es una condición fundamental en la valoración de “aptitud“ de un posible refuerzo que cambie la “actitud” de una conducta ( mis comillas me permiten alguna licencia que espero que los lectores mas avezados sepan comprender o perdonar )
Analicemos pues, la siguiente situación :
Llegamos a la taquilla del cine y nos plantea nuestro acompañante dos opciones
-Película A o película B ¿cual prefieres?
La respuesta indefectiblemente es la siguiente
– Me da igual
Ante dos películas interesantes y por lo tanto con el mismo valor apetitivo, igual precio de entrada coste de respuesta y exentas ambas de aversivos que pudieran reducir el efecto apetitivo de la visualización de la película  (sillones incomodos, o que en la sala haya alguien con quien no te quieres encontrar) la respuesta natural es “ me da igual “ porque realmente me da igual, e incluso de manera añadida la toma inicial de decisiones puede ser aversiva por lo que pueda implicar en la opinión del otro que te pueda ver como una persona autoritaria.
Sin dilación la respuesta es obviamente “ me da igual “
En el momento en el que “ el otro “ toma la decisión por nosotros y dice “ pelicula A “  inmediatamente respondemos “no, mejor la B “
¿Por qué ?
Posiblemente porque al restringir el acceso a película B, aumentamos el valor reforzador de la misma y paralelamente, y dependiendo del individuo, el hecho de seguir instrucciones puede incluso resultar aversivo.
En resumen , cuando deciden “A” por ti, restringen a “B”, y esta segunda opción aumenta posiblemente de valor; tras unos segundos la preferencia posterior está clara: B
Conociendo estas relaciones podemos encontrar magnificas oportunidades de aplicación en nuestros procedimientos de modificación de conducta o de entrenamiento de animales y seres humanos.
Si sé que, claramente, cuando hago una restricción al acceso de un determinado estímulo puedo aumentar su valor específico como refuerzo y generar un establecimiento de operaciones “ in situ” usando deprivaciones  ficticias generadas en un segundo, puedo mejorar el proceso de forma notable.
¿Psicología inversa  o entrenamiento funcional de conductas de oposición ? De lo segundo hay mucho que hablar al respecto y espero contar con la ayuda de un gran compañero y amigo para desarrollarlo en próximas ocasiones.
Seguramente sea lo mismo, pero quería reparar en esta cuestión muy aplicable en todos los procesos de aprendizaje.
Agradecimientos :
A Victor Rodriguez, por su inestimable ayuda en el desarrollo de estos y otros pensamientos